El Diputado Nadim Gemayel rechaza a los dictados extranjeros

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El Diputado Nadim Gemayel rechaza a los dictados extranjeros
Antes de todo, les agradezco mucho por abrir esta página y tomar el tiempo de descubrirla. Tal vez ustedes se preguntan sobre las razones que nos impulsaron, junto con el partido Kataeb, a abrir esta puerta hacia el conjunto de los países hispano-hablantes. Un panorama sucinto de la historia de las grandes migraciones del siglo XIX basta para demostrar que la corriente migratoria oriental se encuadra entre los grandes movimientos de población que tuvieron lugar desde el último cuarto del siglo XIX y principios del XX. Además, a partir de los años 1850, cinco países sudamericanos ya tenían una política migratoria favorable a la acogida de los solicitantes: Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y Perú. La Constitución argentina de 1853, articulo 25, dice que “el gobierno organiza la inmigración europea”, y el economista argentino Juan Bautista Alberdi proclama: “Gobernar es poblar”. Al mismo tiempo, desde el Oriente Próximo mediterráneo, miles de personas, varones jóvenes y solteros en su mayor parte, originarios del Líbano, pero también de Siria y de Palestina, huyen de la opresión y de la conscripción impuestas por Estambul y abordan las costas del continente sudamericano. Rápidamente, esta comunidad dejo de vertebrarse como un grupo cerrado y comenzó a mezclarse en las siguientes décadas con la población local. Los pioneros de esta aventura americana cuentan con la proeza de haber abierto camino a las siguientes generaciones de inmigrantes. Dedicados en sus inicios al comercio ambulante y al textil,su estrategia fue la de abrir nuevas rutas comerciales e introducir el sistema revolucionario del crédito. El flujo migratorio más importante tiene lugar en el momento de los ‘Mandatos’ francés y británico en Siria, Líbano, Iraq y Palestina. El Imperio Otomano ya no existía pero la huida de las presiones se convirtió en migración económica. La característica distintiva de esta diáspora es el logro de su integración y sus éxitos socio-económicos. Su aportación a la construcción de la sociedad y la identidad en América Latina alcanza los más diversos campos: ciencias, artes, economía, cultura y política. Entre los 15 millones de latinoamericanos de origen levantino se encuentran prominentes personalidades, pero este éxito ha tenido un precio. La transmisión de la identidad del Levante sólo logró mantenerse entre las primeras generaciones, perdiendo peso en las siguientes, de matrimonios mixtos en creciente integración en el espacio social. De hecho, el idioma árabe terminó cayendo en desuso entre sus descendientes. Sin embargo, la llegada de nuevas olas de inmigrantes de lengua árabe durante los años 1970 y 1980 a raíz de la guerra del Líbano sí despertó entre otras razones la consciencia identitaria de las segunda, tercera, cuarta y quinta generaciones de esta diáspora libanesa que, por cierto, ya no tiene que demostrar su integración. Un nuevo impulso empuja a la juventud a mirar hacia la tierra natal de sus ancestros y sus raíces milenarias. Aspira a reanudar sus vínculos rotos con el Viejo Cedro e ilustra perfectamente esa frase del inmenso Miguel de Unamuno: « Mi Yo vivo es en realidad un Nosotros. Mi Yo vivo, personal, no vive sino en los demás, de los demás y por los demás Yos. Procedo de una muchedumbre de abuelos y en mí lo llevo en extracto, y llevo a la vez en mí en potencia una muchedumbre de nietos.” Las asociaciones culturales florecen por todos lados, incluso se enseña a bailar la Dabké. Se reivindican los orígenes libaneses y se quiere participar de algún modo en la puesta en marcha de un futuro mejor para la Madre Patria. Al menos se desea hacer una peregrinación a ella e impregnarse de su olor. Sin embargo, el olvido de la lengua de los ancestros y la dificultad supuesta de su aprendizaje se sienten muchas veces como un obstáculo insuperable. Aquí es donde nos corresponde prestar atención a su llamada, escuchar sus suspiros, echarles una mano. Esta mano tendida a nuestros hermanos y hermanas de la diáspora libanesa, podemos afirmar que constituye una verdadera tradición en el seno del partido Kataeb. Hace unos 70 años, el 23 de septiembre de 1945, el primer congreso dedicado a los emigrados estaba organizado en Zahlé por iniciativa del partido kataeb, en presencia del ministro de Asuntos exteriores Hamid Frangié y del fundador del partido Pierre Gemayel .15 resoluciones fueron adoptadas para iniciar y fortalecer fuertes vínculos entre los emigrados y la Madre Patria, entre las cuales destacan la creación de un ministerio de los emigrantes, el reconocimiento de la nacionalidad libanesa a cualquier emigrado que la solicitara, la protección de los bienes de los emigrados en el Líbano etc…¡Y es con este mismo espíritu de fraternidad y cooperación, no solamente hacia la diáspora libanesa stricto sensu pero también con los pueblos de acogida, que hemos decidido ofrecerles este portal de información e intercambio que es la página web Kataeb.org en español! A partir de hoy, su puesta en línea les permitirá, con un solo clic, permanecer conectados con la realidad libanesa, con el programa, las propuestas y los avances logrados por el partido kataeb a través de lo que su Presidente, Cheikh Samy Gemayel, ha llamado “el Proyecto libanés”: un proyecto político, económico, social y medioambiental que se dirige a todos los libaneses sin la menor excepción y sin permitir que su impacto sea restringido en modo alguno por las barreras de la distancia o del lenguaje. Quisiera concluir estas palabras con una cita del gigante Pablo Neruda: “Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.” Sophie Akl-Chedid

Source: kataeb.org